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¿Los abuelos cuidan de tus hijos? Cinco expertos explican cómo pactar límites con ellos
Muchos niños pasan buena parte de las vacaciones con los mayores de la familia, así que para evitar tensiones y mensajes contradictorios es importante acordar previamente cuestiones sobre alimentación, horarios o el uso de dispositivos La convivencia entre abuelos y nietos puede convertirse en una oportunidad para compartir tiempo y crear recuerdos. Aunque muchos niños y adolescentes acudirán a campamentos, otros tantos pasarán parte del verano con los mayores de la familia. Las cifras lo corroboran. El 85% de los abuelos españoles participan en el cuidado de sus nietos y casi la mitad (46,7%) lo hace de forma habitual, según el estudio del CIS Edadismo 2025. Percepciones sobre la edad y el envejecimiento. En España, el 35% de ellos atiende a sus nietos al menos varios días por semana, dedicando una media de 16 horas semanales a esta labor, según el informe Abuelos y crianza. El papel protagonista de las personas mayores en el cuidado a la infancia, elaborado por Aldeas Infantiles SOS en 2025. Y su ayuda resulta especialmente relevante durante el verano. Una encuesta de la Fundación VivoFácil reveló que hasta el 60% de las familias españolas recurre a los mayores para el cuidado de los niños durante las vacaciones. Sin embargo, dejar a los niños con los abuelos no solo implica resolver un problema de conciliación. También supone, en muchos casos, un encuentro entre formas distintas de entender la crianza. Los mayores educaron a sus hijos en un contexto social y cultural diferente al actual, lo que puede traducirse en perspectivas distintas sobre aspectos como los límites, la autonomía o la gestión emocional. Estas diferencias pueden generar pequeños desencuentros, y también dudas sobre cómo establecer acuerdos que respeten tanto el papel de los abuelos como las decisiones educativas de los progenitores. Con el fin de favorecer una convivencia agradable para todos durante estas semanas y encontrar puntos de encuentro realistas, cinco expertos en psicología, educación y crianza exponen sus recomendaciones para que la relación entre padres, hijos y abuelos sea lo más fluida y satisfactoria posible. Rafa Guerrero, doctor en Educación y psicólogo especializado en infancia y adolescencia "Los abuelos tienen todo el derecho del mundo a mimar un poco más a sus nietos, pero hay cierta línea roja que conviene mantener", afirma Rafael Guerrero. Es cierto que en verano los horarios son más flexibles y que algunas normas y límites se pueden flexibilizar un poquito, pero la esencia debería ser más o menos la misma. ¿Qué límites no se pueden negociar? Los que tienen que ver con la seguridad de los niños, con su salud, con su protección y con el respeto. Los abuelos tienen todo el derecho del mundo a mimar un poco más a sus nietos, pero hay cierta línea roja que conviene mantener. Deberían ser un apoyo a lo que están haciendo mamá y papá en el día a día, más que ir en contra. Es decir, si mamá y papá en su día a día no les dan azúcar ni bebidas gaseosas y azucaradas a sus hijos, ¿por qué en verano sí las van a tomar? Lo ideal es que los abuelos vayan en la misma línea que los padres. Aunque en la práctica no siempre suceda, es importante que exista coherencia y continuidad. Alejandra Melús, pedagoga especializada en crianza y educación familiar "Delegar es esto: podemos exigir que nuestros hijos estén bien cuidados, pero tampoco mucho más", afirma Alejandra Melús. Creo que las familias debemos ser muy agradecidas con los abuelos y las abuelas que se quedan con nuestros niños y niñas durante las vacaciones de verano, porque es una responsabilidad muy grande. Cuando nosotros fuimos sus hijos, para ellos era una responsabilidad, pero esta es una responsabilidad doble, porque son sus nietos. Y muchos también son más mayores y necesitan muchas veces que se cuide de ellos o necesitan ayuda, apoyo. Y el quedarse con los niños supone un gran estrés y una responsabilidad grande para ellos. Les deberíamos pedir y exigir lo mínimo; que nuestros niños estuvieran bien, que lo pasaran bien, que disfrutaran todos de estos momentos, que generaran muchos recuerdos juntos. Y nosotros entender que delegar es esto, que esta es la opción que hemos elegido, pero que tampoco podemos exigir mucho. Sonia López Iglesias, psicopedagoga y orientadora familiar Hay unas recomendaciones prácticas que funcionan bien a la hora de pactar con los abuelos. Por ejemplo, podríamos pactar con ellos mantener horarios razonables de comidas y sueño y, si son pequeños, que les pongan a dormir la siesta y tengan momentos de descanso durante el día, para conseguir que los niños no pierdan los hábitos y no estén cansados todo el día, porque el cansancio da lugar a rabietas y mal comportamiento. También, en el caso de que haya pantallas, deberíamos limitar con ellos el tiempo de uso de los dispositivos electrónicos que van a utilizar. Hacer que los niños respeten las normas básicas de educación y convivencia y cumplan las normas de seguridad acordadas por la familia. Sería ideal también que les hagan participar en pequeñas responsabilidades en casa de los abuelos, para que estén entretenidos y, sobre todo, para que se sientan útiles. También será muy importante que hablemos con nuestros hijos y les recordemos que deben respetar siempre la autoridad de los abuelos cuando estén a su cargo. Además, darles algunas alternativas de ocio para hacer con los nietos va a disminuir el tiempo de aburrimiento, que al final suele llevar a peleas entre hermanos. Alejandro Martínez Rico, psiquiatra y divulgador "Los abuelos no son padres sustitutos. Su función es acompañar, cuidar y disfrutar de sus nietos", explica Alejandro Martínez Rico. Siempre explico que los abuelos no necesitan educar exactamente igual que los padres, pero que sí necesitan remar en la misma dirección. Por un lado, veo abuelos que viven esta época con muchísima ansiedad y muchísima responsabilidad y, luego, padres a los que les entran muchas inseguridades sobre si se van a respetar o no sus normas. Yo creo que hay varios límites fundamentales que conviene pactar con los abuelos cuando se van a hacer cargo de los niños en verano. El primero es respetar las normas importantes de los padres. Tienen todo el derecho del mundo a mimar un poco más a sus nietos, forma parte de su papel, pero hay cierta línea roja que conviene mantener. Las principales suelen ser horarios razonables, normas de seguridad o aspectos educativos que los padres consideran fundamentales para ellos. El segundo límite tiene que ver con las pantallas. Muchos conflictos aparecen aquí. Es importante hablar de cuánto tiempo de televisión, móvil o tablet se considera aceptable para evitar que cada parte tenga expectativas diferentes. El tercero es no utilizar a los niños como mensajeros de conflictos familiares. Los abuelos tienen que evitar a toda costa decir frases como “tu madre o tu padre es demasiado estricto” o “con nosotros te diviertes más y te lo pasas mejor que en casa”. Pueden parecer cosas inocentes, pero colocan al niño en una situación emocional muy complicada. Sol Carmona, ‘coach’ especializada en infancia, adolescencia y familia "El problema aparece cuando las diferencias son tan grandes que generan mensajes contradictorios para los niños", señala Sol Carmona. Para muchas madres y padres, los abuelos son un apoyo imprescindible para conciliar y en verano es una ayuda sin lo cual eso podría ser muy complicada. Dicho esto, cuando los niños pasan mucho tiempo con ellos es normal que puedan surgir diferencias en la forma de educar. El problema aparece cuando esas diferencias son tan grandes que generan mensajes contradictorios entre lo que nosotros les decimos y lo que están recibiendo de sus abuelos. Mi recomendación siempre es la misma: hablar con los abuelos antes de que aparezcan los conflictos y acordar con ellos cuáles son aquellas normas o límites que para nosotros son especialmente importantes. Un ejemplo: el tiempo de uso y exposición a las pantallas. Esto tenemos que hablarlo previamente con nuestros padres, explicándoselo, haciéndoles partícipes y sumándoles a este barco. Para leer el texto completo, acudir a esta fuente. |