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Aprender a comer, también en la escuela
¿Influye nuestro ritmo de vida en la alimentación de nuestros hijos? Por supuesto. Hasta el 70% de los niños usan el comedor escolar debido a la incorporación de la mujer a la vida laboral activa fuera del hogar. Esto supone hasta 180 comidas por curso. Y si también es el desayuno, ya son 360. El comedor escolar debe de ser un ejemplo de alimentación saludable. El comedor escolar realiza una función educativa y debe servir para fomentar una alimentación variada y equilibrada. También se cuida la presentación de los platos para favorecer su aceptación. En el comedor escolar el niño aprende a comer bien. Aprendiendo a comer, cuidamos nuestro cuerpo. Nos cuidamos. Y prevenimos enfermedades como la obesidad, la diabetes, la hipertensión e incluso las caries. Las familias también deben estar implicadas. Tanto para conseguir cambios favorables, como para mantenerlos. ¿Qué papel juegan las escuelas en la educación para la salud? La escuela es el medio óptimo para la formación nutricional de padres y alumnos. El profesorado y el personal del comedor escolar desempeñan un papel fundamental en la educación nutricional. En el comedor se pone en práctica lo aprendido en clase. La teoría del aula se lleva a la práctica en el comedor escolar. Y también en casa. Los niños comerán mejor con los conocimientos adquiridos en el aula, con la práctica cotidiana en el comedor y con el apoyo de la familia. ¿De qué forma se trabaja en clase? Hay muchas maneras en las que se hace. - Hacen carteles con consejos sobre alimentación que luego cuelgan en el comedor. - Construyen una pirámide de la alimentación o un plato saludable. - Comentan la publicidad de alimentos dirigida a niños. Aprenden que la publicidad no es lo mismo que la calidad y además encarece el producto. - Hacen un menú equilibrado para un día. Cuentan como contaremos más adelante. - Hacen problemas de cálculo: Si tienes 12 naranjas, te comes 3 y das 2 a un amigo, ¿cuántas te quedan?... ¿Cómo son los menús escolares? Los menús escolares no reúnen en algunos casos las características nutricionales deseadas y muestran un alto aporte de proteínas de origen animal, un exceso de lácteos y postres azucarados y una oferta de verduras, frutas y pescado inferior a lo recomendable. En otros, se ajustan a las recomendaciones del plato saludable y los cuidan. Es importante que leamos los menús en casa y los comentemos con nuestros hijos. Con la programación mensual de los menús podemos orientarnos para las cenas. ¿Es necesario saber lo que comen los niños en la escuela? Por supuesto, claro que sí. Antes decíamos que el desayuno era básico. Ahora, que no es necesario obligar a comer nada más levantarse si no se tiene hambre. Hay que comer en función del hambre y la saciedad. Antes decíamos leche, pan fruta. Leche, pan fruta. Leche, pan, fruta… Nada de bollería industrial. Ahora que se puede ofrecer cualquier alimento que sea saludable. Las combinaciones son infinitas. Si ha desayunado bien, a lo mejor no es necesario tomar nada hasta la hora de comer. Para leer el texto completo, acudir a esta fuente. |