El movimiento también desarrolla el cerebro: la actividad física mejora las funciones ejecutivas en niños de 2 a 6 años

Investigación científica · 17 de julio de 2026 · Frontiers in Psychology

Datos principales del estudio: 2.330

Niños de 2 a 6 años: 31

Ensayos controlados aleatorizados analizados

Una investigación publicada en la revista científica Frontiers in Psychology confirma que la actividad física no solo favorece el desarrollo motor y la salud infantil, sino que también puede mejorar capacidades cognitivas fundamentales para el aprendizaje.

El estudio, realizado por investigadores de la Universidad del Deporte de Pekín (China), es un metaanálisis que reúne los resultados de 31 ensayos controlados aleatorizados con un total de 2.330 niños de entre 2 y 6 años. Los investigadores analizaron cómo diferentes actividades físicas —juegos de movimiento, danza, gimnasia, deportes y ejercicios de coordinación— influyen en las funciones ejecutivas, es decir, las capacidades mentales que permiten controlar los impulsos, recordar instrucciones, mantener la atención y adaptarse a situaciones nuevas.

Los resultados muestran mejoras estadísticamente significativas en las tres funciones ejecutivas principales, aunque con efectos de magnitud pequeña a moderada:

  • Control inhibitorio: fue la capacidad que más mejoró. Permite, por ejemplo, detenerse cuando se escucha una señal, esperar un turno o evitar actuar impulsivamente.
  • Memoria de trabajo: también mostró mejoras. Es la capacidad que utilizamos para recordar y seguir instrucciones, mantener información en mente y realizar actividades que requieren varios pasos.
  • Flexibilidad cognitiva: se observaron beneficios en la capacidad para cambiar de estrategia, adaptarse a nuevas reglas o buscar diferentes soluciones a un problema.

Uno de los hallazgos más interesantes es que no todas las actividades físicas producen los mismos beneficios cognitivos. Los juegos que incorporan reglas, decisiones y cambios de instrucciones resultaron especialmente favorables para la flexibilidad cognitiva. Por su parte, las actividades que exigían un mayor esfuerzo mental durante el movimiento mostraron mejores resultados en memoria de trabajo.

Los investigadores también observaron que las sesiones más largas se asociaban con mayores beneficios en determinadas funciones ejecutivas, aunque esto no significa que todos los niños pequeños deban realizar sesiones continuas de 40 o 45 minutos: la duración y la intensidad deben adaptarse a su edad y necesidades.

¿Qué significa para Educación Infantil?

Los resultados respaldan la importancia de incorporar diariamente experiencias de movimiento que impliquen también pensar, recordar, decidir y resolver pequeños retos. Juegos tradicionales como «Simón dice», «El semáforo», los circuitos motores con instrucciones cambiantes, los bailes con pausas o los juegos de imitación son ejemplos de actividades que combinan ejercicio físico y desafíos cognitivos.

La conclusión es especialmente relevante para los docentes: el movimiento no es una interrupción del aprendizaje, sino una oportunidad para favorecerlo. No obstante, los efectos varían entre programas y los autores señalan limitaciones metodológicas, por lo que no debe interpretarse que cualquier ejercicio produce automáticamente las mismas mejoras.

Frontiers

Referencia científica: Liu, W., Wang, Z., Yi, J. y Li, X. (2026). The effects of physical activity on executive function in preschool children: a meta-analysis of randomized controlled trials. Frontiers in Psychology, 17.